Uno de esos días, cuando todavía estaba en periodo de adaptación, salí a pasear. Estaba en unas de las calles principales. Larga, no demasiado ancha, con coches aparcados en ambos lados y llena de las típicas casas inglesas. Sólo me llamo especialmente la atención una de ellas. Tenía las cortinas cerradas, aunque podía ver vagamente una enorme televisión dentro. En el piso de arriba había una ventana abierta de par en par desde la cual se podía ver la pared de lo que parecía un baño - por los cepillos de dientes en el resquicio - y donde había algo escrito con spray que no alcancé a leer. El único jardín de la casa estaba lleno de trastos desordenados y una bonita hamaca entre dos arboles. Ni me pregunté cuanto tiempo hacía que no la usaban...
Al pasar de cerca por la casa escuché un sonido extraño que parecía venir de dentro. Era continuo, no muy agudo y tampoco demasiado alto, pero repetitivo y, no se por qué razón, familiar. Continué con mi paseo y al volver a casa me obligué a caminar de nuevo por esa misma acera. El sonido seguía allí.
Días mas tarde, en otro de mis paseos ya rutinarios por esa calle, volví a escuchar el mismo sonido de aquella primera vez. Y al día siguiente, y al otro...
A mí, que me gusta darle a todo mil vueltas y soñar despierta, empecé a creer que allí vivía gente joven - por el desorden y alguna de la ropa tendida - y que uno de ellos o ellas se dedicaba a tatuar - por aquello del sonido repetitivo y familiar que me recordaba a un "bolígrafo tatuador" en marcha - y su estudio estaba en la misma casa.
A si que...amigos y amigas, yo ya estoy pensando en un diseño bien bonito ¡¡¡para tatuarme en la casa vecina!!!
Miss Monroe :)
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